Mourinho: “Soy un buen perdedor”


Blanca López Arangüena- Estambul

“El fútbol me ha dado mucho pero también me ha robado la vida. No puedo pasear por la calle con mi familia, ir a la playa o al cine, tan solo me siento a gusto en la intimidad de mi hogar”, aseguró José Mourinho ante la crème de la crème del mundo empresarial de Estambul. La frase no decepcionó al anfitrión, la inmobiliaria turca Sympas, que desde hace unos meses usa la cara del entrenador del Madrid para anunciar pisos. Y es que la boyante economía del país puede permitirse fichar a estrellas internacionales para promocionar sus productos: Penélope Cruz para una firma de azulejos, Cristiano Ronaldo para un centro comercial y ahora José Mourinho en su faceta de entrenador de éxito y padre de familia para una de las mayores inmobiliarias del país.

Ante un auditorio repleto y vigilado por más de 15 guardaespaldas, el técnico luso aseguró que el secreto de su éxito está en “conocer a los jugadores y saber qué tipo de comunicación establecer con cada uno”. “Cuando llego a un nuevo país intento entender la cultura. Con los jugadores hablo el idioma nacional cuando me dirijo a todo el equipo y después selecciono entre los idiomas que yo hablo aquel con el que cada jugador se sienta más cómodo para la conversación interpersonal”, explicó Mourinho a un anfiteatro que bebía sus palabras.
No hubo preguntas comprometidas. Si acaso por qué no aceptó en su día la oferta que el Fenerbahçe le hizo cuando todavía era entrenador del Oporto. “No era el momento”, aseguró Mourinho. O si le gustaba “levantarse contra la injusticia”, según le preguntaron. “Cuando hay una injusticia me levanto contra ella, sobre todo en una competición internacional cuando un error del árbitro puede decidir un partido”, aseguró. “Pero cuando perdemos de forma justa soy un buen perdedor, como en la semifinal de la Copa de Europa [contra el Bayern Múnich]. Estaba triste, claro, por eso me fui al vestuario del otro equipo a ver las celebraciones, y me sentía algo más feliz. Luego llegué al nuestro y le dije a los jugadores que se alegraran por el Bayern”, dijo el luso.

Mourinho afirmó tener un plan de juego para cada nuevo equipo por el que fichaba cuyos términos no eran negociables, y que su éxito radicaba en ser honesto y directo y en perseguir un objetivo muy claro. “Cuando decidí hacerme entrenador era asistente de Louis van Gaal. En ese momento el Barcelona había ganado 12 copas. Yo al irme me propuse ganar 13. Ahora tengo 19”.

Tras 45 minutos de charla en las que el técnico madridista se mostró confiado y relajado —y en la que aprovechó para expresar su poco aprecio por la prensa deportiva—, Mourinho desapareció tras un ejército de escoltas no sin dejar claro una cosa: “Fuera del campo puedo ser tímido o reservado, muy distinto que con mi familia o con mis compañeros. Algunos lo llaman doble personalidad. Yo creo que es adaptación”.

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