Irán desbloquea la negociación nuclear con las grandes potencias (El País)

Irán y las potencias del Grupo 5+1 —los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania— reanudaron ayer en Estambul las negociaciones acerca del controvertido programa nuclear iraní. La reunión, celebrada según los participantes en un clima constructivo, desbloqueó un diálogo paralizado desde el fracaso del último encuentro, celebrado hace 15 meses. Desde entonces, la tensión acerca de las actividades nucleares iraníes se ha elevado considerablemente.

Catherine Ashton, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, consideró que el encuentro de ayer fijó las bases para un nuevo “marco de trabajo en el cual negociar”. Ashton anunció que las partes —EE UU, Rusia, China, Francia, Reino Unido, Alemania e Irán— han pactado una nueva ronda de negociaciones el 23 de mayo en Bagdad. Said Jalilí, representante de Teherán en la reunión, saludó la actitud “positiva” de las potencias del 5+1. Fuentes de la administración estadounidense citadas por Reuters también reconocieron el clima constructivo, pero precisaron que este no produjo avances “suficientes” como para aliviar las sanciones sobre Teherán.

La reunión de Estambul reabre la vía diplomática después de un periodo de graves fricciones. El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) denunció en un informe publicado a finales del año pasado los cada vez más consistentes indicios de un posible programa nuclear militar iraní encubierto. Occidente ha reaccionado con una escalada de sanciones, incluido un embargo europeo al petróleo iraní, que entrará en vigor este verano.

Para asegurarse de que Irán no desarrolle una vertiente nuclear de su programa, Occidente reclama que Teherán conceda a los inspectores internacionales pleno acceso a las instalaciones iraníes. La representante de la diplomacia europea volvió ayer a incidir en ese aspecto, objeto de reiteradas críticas por parte del OIEA. La organización denunció recientemente la fallida visita de sus inspectores al complejo militar de Parchin, a las afueras de Teherán, donde se sospecha que el régimen iraní pueda haber probado explosivos de alta potencia para detonar cargas nucleares.

La prioridad inmediata de Occidente es persuadir a Teherán para que suspenda el enriquecimiento de uranio a altos niveles. La producción de este tipo de combustible se ha acelerado de forma significativa en el último año, según el informe de febrero de OIEA.

El diputado e influyente miembro de la Comisión Seguridad Nacional y Política Exterior del legislativo de Teherán Parviz Soruri aseguró esta mañana que Irán estaría dispuesto a “reconsiderar” el enriquecimiento de uranio al 20% en el país, si Occidente accede a cubrir sus necesidades. En el pasado, estuvo sobre la mesa la posibilidad de que Irán enviara al exterior su uranio enriquecido al 20% para recibirlo de vuelta convertido en barras de combustible útiles para reactores médicos, pero no para armar bombas.

Aún así, Teherán reiteró su determinación a no ceder ni un ápice en su derecho a poseer tecnología nuclear, algo que para los iraníes supone una cuestión de orgullo y prestigio nacional capaz de superar todas las ideologías.

Sobre los actores invitados pesaba el sentimiento, anunciado días antes por el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, de que el tiempo de la diplomacia tenía fecha límite. Por el lado de Irán, el embargo impuesto por la Unión Europea al crudo iraní perjudica gravemente la economía del país, que saca la mitad de sus ingresos de la venta de petróleo.

Pero la crisis iraní constituye un asunto extremadamente problemático también para Barack Obama. Un nuevo fracaso de la diplomacia supondría un paso más hacia un posible ataque israelí a las instalaciones nucleares iraníes. El eventual ataque pondría a Obama en una posición muy compleja justo en el año electoral, con las presidenciales previstas en EE UU en noviembre.

Por ello, la delegación estadounidense ha redoblado sus esfuerzos por abrir una vía de diálogo directo con Irán y evitar un nuevo deterioro de la crisis. Ambos países cortaron sus relaciones diplomáticas en 1980, después de que varios estudiantes iraníes tomaran como rehenes a 52 diplomáticos estadounidenses durante 444 días. Desde entonces las reuniones cara a cara han sido muy escasas. Y Estambul no ha sido la excepción. A pesar del buen clima reinante, la delegación iraní rechazó un encuentro bilateral con Estados Unidos durante la cumbre.

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