La represión del régimen acelera la huida de los sirios a países vecinos ( El País)

 

 AFP (Bulent kilik)

Blanca López Arangüena / Oscar Gutierrez – Estambul / Madrid

Las cifras no dejan lugar a dudas. La represión del régimen de Bachar el Asad ha echado de sus casas a cientos de miles de sirios. La agencia de Naciones Unidas que atiende a los refugiados (ACNUR) estima —y solo estima porque el trabajo dentro del país no es fácil— que más de 200.000 personas han dejado su hogar, pero no el país, para evitar la violencia. Son los desplazados internos sirios. ACNUR calcula que otros casi 35.000 sí han cruzado la frontera hacia los vecinos Líbano, Turquía y Jordania. ¿Muchos? “No hay avalancha”, señala la portavoz en España de ACNUR, María Jesús Vega. “La gente se resiste a irse”.

Pero se van. Y cada día a un ritmo más acelerado. Según el portavoz de Exteriores del Gobierno turco, Selcuk Unal, solo en 24 horas —entre este miércoles y este jueves— un millar de sirios alcanzaron su territorio. Huían de Idlib, provincia noroccidental que, precisamente durante esas 24 horas, el régimen había proclamado bajo su control. “Las llegadas de ciudadanos sirios han crecido mucho en los últimos días”, alerta desde Ankara, capital turca, el portavoz de la agencia de la ONU Metin Corobatir. ACNUR apoya de forma técnica a las autoridades de Ankara, pero son estas las que controlan los ocho campos entre los que se reparten los alrededor de 15.000 sirios que han llegado a la provincia de Hatay desde abril.

Pese a que no hay conflictos iguales, nada tiene que ver la cifra de refugiados sirios alcanzada a un año del estallido del alzamiento en Deraa con la que reventó, por ejemplo, en plena guerra libia y que rozó el millón de ciudadanos huidos. O con los alrededor de 100.000 congoleños que desde noviembre han abandonado el este del país africano, sumido en una guerra sin freno entre el Ejército y los rebeldes.

La grieta abierta en Turquía, no obstante, hace prever una oleada mayor de refugiados durante el segundo año de revuelta. El Ejecutivo de Ankara se está preparando para una llegada masiva. Según las estimaciones del Gobierno, el número de sirios que cruzarían la frontera podría alcanzar los 50.000, el doble de la capacidad que tienen los campos de Hatay. Para los otros 25.000, las autoridades turcas preparan ya alojamientos en Kilis, Sanliurfa y Gaziantepe.

Desde esta última ciudad, capital de la provincia homónima y situada a escasos 50 km de la frontera con siria, 400 activistas sirios a han realizado hoy una marcha de protesta por la matanza de sus compatriotas. Según su portavoz, Hamza El Abdulla, la caravana ha conseguido llegar a la frontera y pasará la noche al raso para volver a intentar mañana cruzar el checkpoint. “Esta vez la gendarmería turca se ha portado muy correctamente con nosotros”, asegura Abdullah, mientras recuerda que las autoridades sirias tampoco permitieron el paso del último convoy solidario a principios de año. “Las medicinas y alimentos que trajimos los repartimos entre los refugiados en Turquía, tal vez esta vez debamos hacer lo mismo, asegura El Abdulla.

 Turquía, al contrario que Jordania (por donde muchos miembros de la diáspora pretendían penetrar en Siria) ha permitido por segunda vez esta manifestación. Este detalle, junto con el goteo constante de refugiados podría indicar una actitud más pro activa por parte de Ankara, quien hace tiempo anunció su intención de establecer una zona tapón en el norte de Siria si el número de refugiados aumentaba demasiado. Las autoridades aseguran que no quieren que se repitan la crisis de 1991 cuando, tras la Guerra del Golfo, medio millón de kurdos iraquíes huyeron a territorio turco y provocaron una enorme crisis humanitaria. Crear una zona tapón en territorio sirio donde alojar a los desplazados para evitar que entren en Turquía libraría a Ankara de las obligaciones relacionadas con las convenciones para los refugiados de la que es signataria. Sin embargo, 50.000 sirios distan mucho en número de los 500.000 kurdos de los años noventa. ¿Serán 50.000 suficientes para que el gobierno actué?

La frontera turca se lleva la palma, aunque por poco. Según los datos de la ONU, Líbano ha recibido más de 12.000 refugiados, muchos de ellos de la castigada Homs; mientras que Jordania, más incómoda para los recién llegados, que tienen que cumplir con interrogatorios tras cruzar la aduana, ha acogido ya a unas 7.000 personas.

Donde no hay medias tintas es en el número de sirios que han escapado a los combates para esconderse todavía dentro de su país. De los más de 200.000 desplazados, ACNUR calcula que la mayoría han buscado cobijo en los alrededores de Homs, Hama, Deir al Zor, Damasco e Idlib. “Muchos ni siquiera se han registrado por miedo a las delaciones”, apunta Vega. “Nos transmiten miedo”. A diferencia de otras crisis como la de Colombia o el propio Congo, la labor humanitaria resulta en Siria más difícil porque es el propio Gobierno el que provoca el flujo de desplazados, sin reconocer además la gravedad de la situación.

Sí la reconoció cuando el vecino Irak saltó por los aires en 2003 y cientos de miles de personas cruzaron hacia el oeste. Unos 110.00 permanece aun en Siria bajo el sello de refugiado. Pero ahora se lo piensan. Más de un millar regresaron a Irak en 2011, el doble que el año anterior. Su drama ya es doble

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s